RF Studio x Massimo Dutti
A través de esta entrevista, RF Studio muestra su práctica conectada con naturaleza, cuerpo y materiales, creando un universo donde arte, diseño y tradición dialogan mediante transformación, intercambio y experiencia compartida.

El proyecto ArtInProgress de Massimo Dutti fue creado con la misión de promover la creatividad de artistas de todo el mundo.
RF Studio investiga el hábitat contemporáneo como un espacio fluido donde los ciclos naturales, las materialidades, los cuerpos y los territorios existen en constante intercambio y transformación.
Los procesos creativos se desarrollan en colaboración con diversos artistas y comunidades, basados en un enfoque respetuoso hacia los entornos naturales y los conocimientos tradicionales arraigados en una profunda relación con el paisaje local.
¿Cómo nació la colaboración con Massimo Dutti para ArtInProgress y qué os atrajo especialmente de este proyecto?
RF Studio siempre se ha sentido atraído por el diseño de moda, ya que nuestro trabajo se fundamenta en la relación entre el cuerpo, los rituales cotidianos, los ciclos naturales y el entorno. Creamos experiencias sensoriales, explorando el cuerpo y la artesanía como cuestiones centrales en nuestra práctica.
Desde nuestras primeras conversaciones con Massimo Dutti, reconocimos un universo compartido: una manera común de entender el proceso, una sensibilidad hacia el detalle y una creencia en el valor de las piezas hechas a mano, donde la calidad y el cuidado en cada elemento realmente importan.
¿Qué idea, concepto o emoción principal habéis querido transmitir con vuestra propuesta para el Salone de Milán?
Presentamos una propuesta arraigada en la conexión entre dos territorios: la Amazonía y los Andes peruanos, y los bosques tropicales de Indonesia. Estos paisajes están vinculados por su biodiversidad y tradiciones. Imaginamos una geografía intercultural fluida, modelada por el agua y sostenida por la artesanía, donde habitar significa crear vínculos y relaciones con el entorno natural, a través del ritual y lo hecho a mano.
RF Studio explora el lenguaje de la tierra, la materialidad y el ritual en escalas simultáneas: la vastedad del territorio y la intimidad del cuerpo humano y su hábitat particular. Nos atraen las obras que conectan estas dimensiones, donde la inmensidad del paisaje se encuentra con la intimidad de lo sensorial. Vastedad y sensorialidad pertenecen al mismo continuo: un ciclo natural, un flujo constante de transformación. Cada pieza se convierte en arte de la tierra, cuerpo materializado, tanto un entorno como una experiencia, algo para habitar tanto como para percibir.



¿De qué manera influye vuestra identidad creativa y vuestro vínculo con Perú en el desarrollo de esta pieza o intervención?
Aunque nuestra identidad está arraigada en el territorio peruano y sus paisajes, ampliamos la noción de territorio más allá de los límites de la nación o la nacionalidad. Entendemos el territorio como un espacio continuo, compartido, poroso y moldeado por la coexistencia de distintas comunidades.
Desde esta perspectiva, Indonesia pasa a formar parte de esta identidad ampliada: una constelación de relaciones más que una geografía distante. Como sugiere Édouard Glissant, es un archipiélago que habitamos colectivamente, donde el intercambio, la resonancia y la interconexión generan nuevas formas de pertenencia.
Para nosotros, el mundo natural es nuestro entorno más experimental y creativo. Ha moldeado nuestra identidad desde el principio, guiando la manera en que pensamos, creamos y nos relacionamos, siguiendo sus ciclos y procesos de transformación, adaptación e intercambio continuo.
¿Cómo dialoga vuestro trabajo con el universo estético y los valores de Massimo Dutti?
Sentimos una fuerte conexión con Massimo Dutti en la forma de abordar la materialidad. Para nosotros, los materiales naturales son formas de expresión: a través del color, la textura y el detalle, cada material tiene su propia voz.
Esta sensibilidad revela una belleza más profunda mediante cualidades táctiles y visuales, así como a través de las huellas de los ciclos naturales —el agua, el sol y los movimientos minerales— que moldean su expresión y los vinculan a lugares específicos. El cuerpo y el material se encuentran y entran en relación, creando una experiencia definida por la sutileza, el matiz y la silenciosa fuerza de la materia al expresarse.

¿Qué materiales, técnicas o procesos han sido clave en esta colaboración, y por qué los habéis elegido?
Presentamos una selección de piezas que se reúnen como un universo: bambú tigre de Java, barro de río amazónico de Pucallpa, resinas y fibras de árboles tropicales, y piedras andinas, todas moldeadas por los movimientos y ciclos del agua, la luz, la geología y los bosques. Lo que emerge es un paisaje continuo, donde lo que percibimos son sus huellas, impresiones de momentos transitorios y únicos, expresados silenciosamente a través de los materiales y los procesos manuales, entrando en la esfera de nuestra experiencia íntima y cotidiana, nuestro hábitat humano.
Las piezas se desarrollan mediante técnicas tradicionales y locales. El propio proceso manual habla de una profunda afiliación con la tierra. Los materiales naturales y la artesanía se convierten en una forma de acceder a esta dimensión sensorial, reconectando con los ritmos que configuran tanto la naturaleza como a nosotros mismos. Estas fuerzas fluidas, aunque vastas, también están presentes en nuestra vida diaria y en nuestros cuerpos.
A través de las culturas, estos ciclos se expresan y se honran mediante rituales, marcando momentos significativos de la vida. Los rituales, en este sentido, son manifestaciones de una continuidad más profunda entre la experiencia humana y el mundo natural: expresiones singulares de los ciclos de la vida y la transformación.
¿Qué papel juega el espacio expositivo dentro de la experiencia de la obra y cómo esperáis que interactúe el público con ella?
Más que presentar objetos aislados, concebimos esta propuesta como una experiencia espacial que permite al visitante encontrarse con un universo: una latitud tropical que expresa la diversidad de territorios. A través del espacio expositivo, buscamos crear una narrativa invisible entre las piezas, continuidades sutiles que entretejen las obras en un pequeño cosmos unificado. Un puente entre culturas, un espacio umbral, un archipiélago de relaciones.

¿Qué os interesa explorar cuando trabajáis en la intersección entre arte, diseño y marca?
Entendemos la creatividad como un campo abierto más allá de las disciplinas: un espacio de conexiones entre personas, culturas, materiales, tecnologías y formas de expresión. Es un territorio compartido y exploratorio que resuena con la propia naturaleza, con el entorno como un terreno vivo para la experimentación.
Este enfoque está impulsado por un proceso de cuestionamiento y transformación, una especie de viaje que revela ciclos internos y externos, ritmos silenciosos y procesos orgánicos. Dentro de este campo ampliado, nos interesa difuminar los límites, suavizar los contornos y crear condiciones de continuidad, donde las distinciones se disuelven y pueden surgir nuevas relaciones y afinidades.
¿Qué os gustaría que se llevaran los visitantes del Salone de Milán después de descubrir esta colaboración?
Nos gustaría que el visitante construya sus propias asociaciones a medida que recorre un paisaje de formas, materiales y sensaciones. Es una experiencia sensorial donde lo táctil, lo visual, lo cotidiano y lo ritual convergen, permitiendo a cada persona encontrarse con múltiples visiones en diálogo con las preguntas del estudio.
